viernes, 27 de marzo de 2009

George Bush, ¿ante un nuevo Vietnam?

x Sergio Cáceres - periodista y escritor boliviano, co editor del quincenario "El Juguete Rabioso"

Ronald Rumsfeld se empeña demasiado en explicar que Irak no se parece, ni se va a parecer, en nada a Vietnam. "Allá no hay selva" ha dicho (1). Sin embargo, la situación que se vive en la ocupada Irak, los constantes ataques a las fuerzas invasoras, las declaraciones de soldados estadounidenses y británicos y el despliegue de tropas hacia Irak no dejan de evidenciar más de un parecido, sobre todo por la tensión que está provocando la prolongación de una guerra cuyo final fue declarado el 1 de mayo por George W. Bush.

De entonces a la fecha han pasado casi 100 días y se ha calculado que 60 soldados del ejército invasor ha muerto a manos de la resistencia iraquí y diariamente se tienen noticias de acciones exitosas en contra del ejército invasor. EEUU intenta minimizar estos hechos atribuyéndolos a grupos interesados en desestabilizar el país que estarían conformados por elementos del antiguo partido gobernante Baaz y terroristas internacionales "que creen que pueden usar Irak como el lugar para armarse e infligir daños, o quizás fortalecerse para venir y atacar a estadounidenses en otros sitios" (2).

Para algunos analistas, lo que está haciendo la administración Bush es ocultar una realidad que se hace evidente a diario: la existencia de una resistencia organizada que está llevando a cabo una guerra de guerrillas con relativo éxito.

En una entrevista, el especialista Mohamed Hasan (3) ha explicado que actualmente se ha constituido una resistencia nacional iraquí que busca el fin de la ocupación. Esta resistencia reúne a diversos grupos políticos y religiosos, algunos de ellos antagonistas, que han antepuesto a cualquier línea o principio el desalojo del ejército invasor. "Todas las demás cuestiones que pueden dividir a los iraquíes son ahora secundarias ante una ocupación ilegal que viola la carta de Naciones Unidas", dice Hasan.

Para Hasan, una de las causas que está logrando esta unificación de la población iraquí en contra de los invasores es la brutalidad con que actúan. "Los estadounidenses están cegados por su chovinismo. Sus militares han llegado a violar y a matar a mujeres iraquíes. Entran en las casas, las saquean y lo pisotean todo; entran en las habitaciones de las mujeres, lo que es la peor ofensa que se puede hacer en la cultura iraquí. Sadam Husein tenía razón en decirles a los iraquíes cuando los estadounidenses estaban a las puertas de Bagdad: ‘Veréis la verdadera naturaleza del colonialismo y no lo consentiréis’". A esto se añade la desesperación de la población ante problemas inmediatos como la escacez de servicios (luz, agua, etc) y la ausencia de esa libertad y democracia que tanto pregonaron los supuestos libertadores

Panorama de la resistencia

"Resistencia y Liberación de Irak", cuyo primer pronunciamiento data de abril del presente año, es decir antes de que Bush diera por concluida la guerra, está considerado como uno de los principales grupos de resistencia. Además de realizar permanentemente acciones en contra del ejército invasor, también ha logrado la adhesión de las Brigadas al-Faruq, organización islámica iraquí de resistencia militar y de la Organización Naserista de Iraq (4). La dirección de Resistencia y Liberación, según los comunicados que emite, recae en Taha Yasin Ramadán, ex vice primer ministro de Irak.

Reciéntemente otro grupo de resistencia se dio a conocer, el autodenominado Ejército de Mahoma que afirma contar con cinco mil combatientes. Este grupo ha afirmado que pretende llevar adelante un gobierno similar al de Saddam pero sin él (5).

No existen datos certeros acerca de cuántos grupos actúan resistiendo a las fuerzas invasoras ni de cual es el grado de unidad entre estas, pero está claro que en las manifestaciones que suceden a diario en Irak se dan cita desde fieles del partido Baaz hasta socialistas anteriormente proscritos por el régimen de Saddam.

La situación es confusa y, según Hasan, otro de los problemas para los invasores es el no poder detectar las mil y una maneras de comunicarse de la población iraquí. "Han querido recoger las armas en poder de los iraquíes: han recuperado 250 armas y algunas viejas bombas. Ahora bien, el gobierno iraquí había entregado ¡seis millones de armas a la población justo antes de la guerra! Han prometido una victoria rápida a sus soldados pero es todo lo contrario lo que se perfila", afirma el analista.

Guerra de guerrillas en Irak

Craig B. Hulet, veterano de Vietnam que perdió a casi toda su unidad entre 1969 y 1970 es todavía más osado en sus análisis y críticas. Para este militar retirado, EEUU se está enfrentando a una guerra de guerrillas preparada de ante mano y que tiene la capacidad de resistir por más de una década en combate. Hulet también critica que el gobierno norteamericano, así como los medios de prensa, insistan en no hablar de ese tema. "Van a persistir en calificar a esta ‘guerra de guerrillas’ de una revuelta, o van a hablar de saboteadores, de agitación extranjera y de patéticos residuos de ‘partidarios de Sadam’, es decir la teoría del último soplo. Consideramos que se trata de una creciente guerra de guerrillas con todos los principales componentes, planificada desde el comienzo, antes que Bush y Blair lanzaran esta guerra, antes que EEUU estuviera preparado para el verdadero resultado. La guerra aún no ha comenzado", ha reiterado en más de una ocasión el veterano (6).

Para Hulet, EEUU está obligado a incrementar más y más su tropa, sólo para poder permanecer en Irak y aún así las condiciones para alcanzar el éxito serán nulas. "Exactamente como la guerra de Vietnam, que escaló de unos 50 ‘consejeros’ bajo el presidente Kennedy a un aumento automático año tras año hasta llegar a 1,3 millones de estadounidenses combatiendo a las fuerzas de Ho Chi Minh. Tendremos que hacer lo mismo o mejor nos vamos ahora mismo", ha señalado.

La sombra de Vietnam

Otro de los problemas que enfrenta el ejército invasor, y que alimenta la idea de un nuevo Vietnam, es la situación de su tropa. Según testimonios recogidos por el Evening Standard, el 23 de junio de 2003, los soldados están viviendo estados de tensión y de locura a causa de los ataques sorpresivos constantes. A menudo necesitan asistencia psiquiátrica y, según pasan los días, su odio hacia la población se transmite en acciones crueles. Pero así como manifiestan su odio hacia los iraquíes, también están comenzando a criticar a sus superiores que les prometieron una salida rápida. Uno de los testimoniados, el cabo Castillo, señala en dicha publicación : "Estamos más enojados con los generales que toman estas decisiones y que nunca han puesto el pie en el terreno y a los que no les disparan o que no tienen que contemplar estos cuerpos sangrientos y los cadáveres calcinados y los bebés muertos y todo ese tipo de cosas".
Para Mohamed Hasan no es descartable que se puedan dar revueltas dentro del ejército norteamericano, ya que éste se encuentra dividido en clases. Los oficiales estadounidenses se encuentran instalados en hoteles que cuentan con aire acondicionado. "Pero los soldados rasos, hijos de obreros, que se asan dentro de sus equipos entre 45 y 55 grados a la sombra, hostigados por los partisanos iraquíes, detestados desde el niño hasta la abuela, no van a soportar esto mucho tiempo" (7).

Craig B. Hulet es terminante al afirmar que el único modo de que la guerra termine es que EEUU se retire de Irak. "Como en Vietnam, como en Libia cuando Mussolini ocupó ese país, como en Sudán contra el Imperio Británico, como en todo país que ha confrontado a una fuerza guerrillera en el suelo equivocado, ningún ejército extranjero convencional ha derrotado a una fuerza guerrillera local de cierto tamaño". Al respecto, Hasan ha explicado también que en Vietnam del Sur los estadounidenses disponían de un ejército de apoyo de un millón de vietnamitas, de una red de agentes y policías vietnamitas y de cierta base social, limitada pero existente. En Iraq, dice Hasan, esta base no existe.

Bush y el precio de la guerra

El número de muertos estadounidense que se incrementa según pasan los días es un factor preocupante para George W. Bush, quien está empeñado en lograr la reelección el próximo año. En ese plano, las cosas se le están poniendo difíciles.

El pasado 8 de agosto, 600 familias de militares desplazados a Irak se han unido en la organización Military Families Speak Out ("Familias de Militares Hablan Claro"). Esta organización presentará la próxima semana la campaña "Devolved a nuestras tropas a casa", en la que expresan su preocupación por las condiciones de seguridad y el estado físico y mental de las tropas de EEUU que sirven en Irak, y el rechazo de éstas a matar iraquíes. Las familias afirman que varios soldados se han suicidado en Irak (8).

Y aunque Bush todavía no se ha pronunciado al respecto, sí se sabe que está negociando con diversos países la conformación de una fuerza multinacional, a fin de poder sostener su guerra en Irak sin una presencia tan grande de estadounidenses (9). Según una información de la agencia IPS, EEUU ha ofrecido dinero y armamento militar a India, Turkía y Pakistán a cambio de soldados. Esta misma fuente asegura que hasta el momento EEUU cuenta con el apoyo comprometido de España, Polonia, Ucrania y Japón, y que asimismo espera pequeñas unidades de Filipinas, Hungría, Rumania, Letonia, Estonia, Eslovaquia, Mongolia, Honduras, El Salvador, República Dominicana y Nicaragua. Asimismo, cuenta con apoyo logístico de Italia, Holanda, Noruega, Portugal y Corea del Sur.

Sin embargo, este aporte de tropas puede representar otro factor adverso ante la opinión pública, ya que el aporte será pagado por los contribuyentes estadounidenses y la cuenta, desde luego, no va a ser baja. Sólo a Pakistán, EEUU ha ofrecido 3 mil millones de dólares, la mitad en armamento, a cambio de sus tropas; también acordó pagar 240 millones de dólares a Polonia por su contingente de unos 9.000 soldados (10).

Hasta el momento, el Pentágono ha estimado que los gastos para la ocupación de Irak, entre enero y agosto, alcanza la cifra de 58 mil millones de dólares (11), gasto que equivale al presupuestado por el Congreso de EEUU para el desarrollo de la "Guerra Contra el Terrorismo" en todo el mundo (incluidas las acciones en Afganistán). Es decir, la guerra está saliéndole cara a George W. Bush, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría de la población mundial ha expresado su tajante oposición a la invasión a Irak.

Si sumamos a esto las denuncias de torturas a prisioneros de guerra iraquíes, los asesinatos de civiles, los desaparecidos, las violaciones perpetradas por soldados norteamericanos contra mujeres iraquíes tenemos entonces que el atolladero que tiene que vencer Bush se está complicando cada día.

Para Craig B. Hulet, el panorama es absolutamente adverso a los EEUU. "Es una guerra en la que nos ha metido Mr. Bush y no terminará en una década, tal vez ni siquiera en una generación. Y no importa cómo termine, la historia perseguirá de nuevo a EE.UU. con la horrenda pregunta autorreflexiva: ‘¿Qué estamos haciendo allá’. Y discutiremos, ¿haremos otro concurso?, sobre dónde colocar un monumento más a los muertos, aunque realmente sea un monumento al estadista fracasado que libró otra guerra mal orientada en nuestro nombre".

Notas:

1. Declaraciones del Secretario de Estado de EEUU, Donald Rumsfeld, difundidas por la prensa internacional el 2 de julio de 2003.
2. George W. Bush, en declaraciones a CNN, el 8 de agosto de 2003.
3. Entrevista realizada por el periodista David Pestieau y difundida por el Center for Resarch on Investigation, 25 - 7- 2003. Mohamed Hassan, marxista etíope, es especialista en Oriente Medio. Trabajó como diplomático en su país y en la actualidad reside en Bélgica donde ejerce como profesor. Es autor de varios artículos sobre Arabia Saudí y el origen del wahabismo; sobre los Hermanos musulmanes de Egipto y sobre las relaciones entre el Islam y la lucha contra EEUU en Oriente Medio.
4. CSCAweb (www.nodo50.org/csca), Nota informativa del 25 de junio de 2003.
5. Información de Agencia France Press, del 10 de agosto de 2003.
6. "Esta guerra de guerrillas puede durar una generación", Craig B Hulet, 30 de julio de 2003, publicada orginalmente en : Information Clearinghouse y reproducida en www.rebelion.org. Craig B Hulet, veterano de Vietnam, fue asesor especial del congresista Jack Metcalf (Retirado) y periódicamente asesor de ATF&E del Depto de Justicia/Seguridad Interior de EEUU Es autor de The Hydra of Carnage: Bush's Imperial War- making and the Rule of Law: An Analysis of the Objectives and Delusions of Empire, www.craigbhulet.com
7. Ver nota 3.
8. La Vanguardia, 8 de agosto de 2003 .
9. Actualmente en Irak se encuentran 150 mil soldados estadounidenses. IPS, agosto 2003
10. Thalif Deen, IPS, agosto 2003.
11. Dov Zakheim, máximo responsable presupuestario del Pentágono, en declaraciones a Associated Press del 12 de agosto de 2003.

21/08/03

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El nuevo orden mundial: ¿realidad o fantasía?

Podemos ver la realidad de dos maneras:

Uno puede creer literalmente lo que lee en los periódicos, oye en la radio, ve en la televisión y lo que exponen los grupos mediáticos; es un modo seguro, garantizado, de estar en el mundo sin que aparezcan sombras, enigmas o motivo alguno de inquietud. Podemos llamar a este modo “Versión Disney” de la historia, en ella el universo cotidiano oscila regular y previsiblemente entre una pareja de valores claramente delimitados y cognoscibles: la Derecha y la Izquierda.

Podemos también cuestionar esta forma gregaria de hipnosis y acceder paulatinamente al conocimiento de una historia secreta, invisible, negada por “las más diversas autoridades”, una historia que no coincide con los valores de la tribu y que rompe con numerosos tabúes. “En la democracia no existe nada similar a una clase dirigente. Los medios de comunicación son herramientas imprescindibles para mantener las libertades mediante la configuración de una opinión pública informada y responsable”. Ante una pantomima como esta, claro ejemplo de manipulación y desinformación, solamente cabe una sonrisa escéptica o una crítica breve. Existe la clase dirigente. La democracia es escasa o nulamente democrática. Nuestro destino lo rige el gobierno oculto. Los grupos mediáticos persiguen una política de ocultación y distorsión de los acontecimientos de acuerdo con los intereses de sus gestores propietarios, en el mejor de los casos, en el peor, nos encontramos ante un programa acelerado y premeditado de embrutecimiento ante el cual el “panem et ciercenses” de la antigua Roma constituye una mera anécdota.

La versión conspiratoria estándar mantiene la tesis de que existe algo así como un “plan global” que a través de las generaciones va siendo implementado en la historia mediante las actividades coordinadas de distintos personajes y organizaciones. Estas van insertando a sus miembros en las instituciones y tramas más diversas. Las sociedades secretas, las revoluciones, las guerras, las crisis económicas, entre otros muchos acontecimientos, formarían parte y daría testimonio de estas actividades. Francmasones, Jesuitas, Iluminati de Baviera, Rosacruces, Templarios o Thueleanos dan testimonio, a través de las circunstancias más plurales, de una presencia invisible y decisiva, sin la cual los acontecimientos permanecen opacos y desconectados de toda virtualidad explicativa. Sin olvidar los servicios secretos, los grupos económicos de presión o los representantes del crimen organizado y de las ciencias y las artes.

Hay muchos que ven en la paulatina constitución de un orden global planetario (el Nuevo Orden Mundial), una conspiración de los dirigentes del “gobierno oculto”. Los políticos serían poco más que locutores o empleados de segunda fila. La independencia de las naciones, un obstáculo a superar, ya sea mediante guerras puntuales (la invasión de Irak) o crisis económicas diseñadas (Sudeste Asiático, Latinoamérica), como a través de una retórica mundialista camuflada de todo tipo de patrañas pseudo humanitarias o ecológicas (derechos humanos, crecimiento sostenido, etc.). La caja de resonancia suelen ser las Naciones Unidas, un foro de burocracias estatales que se considera el máximo órgano de legitimación soberana de las políticas, de cara al populacho narcotizado por la televisión. En esta trama, el socialismo habría sido simplemente un instrumento destinado a consolidar una concentración de poder inigualable en manos de determinadas elites, debilitando y aniquilando a las clases medias y auspiciando el control policial y mental del rebaño futuro. La Comisión Trilateral (David Rockefeller…), el Club Bilderberg (Rockefeller, Kissinger…), o el Council of Foreign Relations (Kissinger, Brzezinski…), constituyen ejemplos de instituciones, algunas de ellas transnacionales, que operan como foros de encuentro y reclutamiento de las nuevas elites que preparan la etapa faraónica de sumisión planetaria en el siglo XXI.

A juzgar por los acontecimientos actuales, la construcción del Estado Mundial (parte visible del “gobierno oculto”), New World Order (o Nuevo Orden Mundial) parece un proceso imparable.
En su reciente trabajo “Impacto de la globalización en los países en desarrollo”, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatic, después de hablar de los “nuevos amos del mundo”, matiza: “por cierto, no constituyen, como algunos imaginan, una especia de estado mayor clandestino que conspira en las sombras para controlar el mundo; se trata más bien de fuerzas que se mueven a su antojo gracias a la globalización”. Asimismo, Susan George, en una entrevista concedida con motivo de la presentación en Barcelona de su novela “Informe Lugano”, a la pregunta de si lo que describe en ella no es acaso una conspiración planetaria, contesta: “No, no creo en las conspiraciones, sino en los intereses. He descrito que los amos del universo hacen lo que deben hacer dado quienes son, lo cual no es una conspiración.

Además de que no se aprecia ninguna incompatibilidad entre “conspiración” e “intereses” (¿se le ocurriría a alguien conspirar contra sus intereses?), de ambas declaraciones se desprende que los nuevos “amos del mundo” no serían seres cínicos y sin escrúpulos, sino más bien “instrumentos del determinismo ciego de las fuerzas del mercado”. Actúan así porque no pueden actuar de otra manera; y dado que ellos, pese a estar en su cúpula, no inventaron el mercado, la historia debería juzgarlos más como víctimas que como verdugos (quizás los millones de víctimas reales y diarias de su conducta deberían de tenerlos en cuenta en sus oraciones).

Pero, vieja o nueva, con calificativos o sin ellos, la conspiración existe, y no podemos permitirnos la ingenuidad de pensar que lo que está ocurriendo en el mundo no obedece a ninguna planificación, sino que es una simple “explosión del desorden” y no parte sustancial del Nuevo Orden Mundial.
Para Ramonet y George el “senado virtual que gobierna el mundo” (sistemáticamente denunciado por Noam Chomsky) es tan sólo “una secuela del mercado”, Según ellos no hay conspiración: “le monde va lui même”.
Los “nuevos amos del mundo” se habrían encontrado entonces, sin proponérselo con el mundo en sus manos.
Pero la verdad, por el contrario, es que en la cúpula rectora, astronómicamente rica, de ese gigantesco pulpo financiero que atenaza al mundo, el poder ya no está al servicio del beneficio económico, sino el beneficio económico al servicio del poder.
Contra lo que algunos creen, allí no hay lucha por el poder: ellos son “el poder”. En una economía mundial en la que, como nos dice Samir Amin, la rentabilidad del capital productivo cae estrepitosamente por el agotamiento de los mercados, el que esos amos de los mercados financieros se dediquen al acaparamiento sistemático de los activos productivos a lo largo y ancho del planeta, no tiene otro sentido que un acaparamiento global del poder. No buscan apoderarse sólo de la riqueza de los estados: buscan apoderarse de los estados.
Y ya lo están consiguiendo, como nos advierte Vivianne Forrester (“Una extraña dictadura”): “todos los centros nerviosos de la sociedad están controlados por un régimen que delega en los políticos para llevar a cabo decisiones ya tomadas de antemano en lugares como la OCDE, el BM o el FMI”.

No estamos ya en la lógica del mercado, estamos en la lógica despiadada de los “grandes mercaderes”.
Estos no son juguetes del sistema; nosotros somos juguetes de su perverso sistema. Juegan con nuestros pensamientos y sentimientos más allá de lo puramente económico para llevarnos a un mundo totalitario, donde no haya el más mínimo resquicio para la libertad real.

Dice Manuel Vázquez Montalbán en el prólogo de “Informe Lugano”: “La globalización implica no sólo el objetivo de un gran mercado universal marcado por las pautas del neoliberalismo más salvaje, sino un control total de las conductas, impidiendo la simple posibilidad de insinuar, diseñar o practicar la disidencia”.
El determinismo económico no es el culpable. Como denuncia Louis de Brouwer, consultor internacional de la ONU-UNESCO y autor del libro “Las mafias político-económicas que dirigen el mundo”: “el poder político es ejercido a nivel mundial por un pequeño grupo de individuos sin escrúpulos que se encuentra en EEUU, un país gobernado por dirigentes de diversas sociedades secretas, y que “casualmente” coincide que son los dueños de los seis principales bancos. Este pequeño grupo dirigente constituye el cerebro que domina el mundo”.
Agazapado tras instituciones sin rostro, el “Gran Hermano” existe y conspira. No es simplemente “el mercado”, son personajes con nombres y apellidos, siniestros y fríos hasta la barbarie. La ingenuidad es su mejor aliado. El mero hecho de tener que demostrar lo evidente, cuando la verdadera amenaza y el auténtico adversario no cesan de mostrarse con descaro, es ya una señal elocuente del punto al que han llegado las cosas, y del que aún les queda por alcanzar.

¿Quién gobierna el mundo? ¿Los líderes del grupo de los ocho países más desarrollados del planeta, el G-8, que se reúnen una vez por año en distintos lugares del planeta? ¿Acaso son los “técnicos” del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, o tal vez los 15 jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea? ¿Quién y cuándo toma las decisiones? Las declaraciones finales que se publican al término de las cumbres entre poderosos son a menudo vacías, apenas un manojo de orientaciones vagas que no reflejan el curso del mundo. ¿Dónde se toman entonces las decisiones? ¿Quién las elabora? En realidad, detrás del telón de la política-espectáculo existe una serie de cenáculos casi secretos donde, sin testigos indiscretos, casi sin periodistas y hasta a veces sin mujeres, se juega el auténtico destino del mundo. No se trata de un “club” religioso, ni de un círculo embebido en alguna mística extraña, ni de un grupo alimentado por la idea de un complot universal. Son sencillamente poderosas organizaciones secretas compuestas por magnates de las altas finanzas, estrategas, hombres políticos de gran vuelo y militares cuya existencia confirman el juicio del ministro de finanzas británico de la Reina Victoria, Disraeli, quien escribió: “El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores".

La más “desconocida” pero la más potente de esas organizaciones secretas el Bilderberg. Creado en mayo de 1954 en el hotel Bilderberg de Oosterbeek, en Holanda, por el príncipe Bernardo de los Países Bajos, Bilderberg es un grupo supranacional cuya existencia se basó en una idea simple: reunir a los miembros de la OTAN, la Alianza Atlántica, a fin de que éstos armonizaran la política internacional de los aliados. La adhesión al grupo de Bilderberg se hace por contactos confidenciales y sus miembros tienen estrictamente prohibido hablar abiertamente del contenido de los debates y de las decisiones que se toman.
Compuesto esencialmente por personalidades del mundo de los negocios, la industria y la política, los miembros son seleccionados por su “mérito”. Aunque su funcionamiento y su organización interna siguen estando protegidos por el secreto, se sabe que existe una suerte de “comité conductor” (steering committee) compuesto por miembros permanentes (de 15 a 18 personas entre norteamericanos y europeos) que decide a quién se invita y de qué temas se trata.
Bilderberg está dividido entre “iniciados”, en total cuatro integrantes del “club”, entre ellos David Rockefeller, “inocentes” e invitados esporádicos a las reuniones. Todos los personajes que asisten a las cumbres no son iniciados y éstos trabajan según metas que los mismos miembros del “club” desconocen. El secreto es la regla de oro, incluso para los escasos periodistas que reciben esporádicas invitaciones.
Aunque es el más protegido, Bilderberg no es el único círculo sobre el que pesan muchos interrogantes: el Club de Roma, la Comisión Trilateral, el Bohemian Club, el Aspen Strategy Group, el Council of Foreign Relations, y el Skull and Bones constituyen otros brazos de lo que muchos denominan “la secta global”. El grupo de Bilderberg se presenta como un “foro internacional” en cuyo seno los dirigentes políticos y económicos exponen su posición personal sobre temas de interés general, especialmente en los campos de la política exterior y la economía internacional. Sin embargo, cuando se conoce la nómina de participantes, los temas tratados y algunas “decisiones históricas” tomadas por sus miembros se hace evidente que existe un “lazo confidencial” entre lo que se habla en Bilderberg y lo que ocurre después. Cada vez que un tema dominó la agenda mundial, Bilderberg lo trató a su manera elaborando una estrategia de respuesta o, como en algunos casos, estableciendo una auténtica política de acción. El Foro de Davos reúne cada año en esta ciudad a la crema del mundo para evocar “públicamente” los temas más candentes. Bilderberg hace lo mismo…pero a puertas cerradas, sin conferencia de prensa ni publicidad alguna.

Los grandes “cardenales” de este cónclave planetario son dueños de bancos (Lazard Frères & Co., Barclays, Chase Manhattan Bank, Goldman Sachs, Deutsche Bank, Société Générale de Belgique, UBS,…) administradores de grupos industriales (Unilever, Fiat, Daimler-Chrysler, Xerox Company, Lafargue, Total-Fina Elf, Shell, BP Amoco,…) varios comisarios europeos, millonarios como Rockefeller y sus descendientes, responsables de instituciones de estudios internacionales, el secretario general de la OTAN, dirigentes del FMI y del BM, ex presidentes como George Bush o Bill Clinton, personajes influyentes como Henry Kissinger, senadores e intermediarios de altísimo vuelo.
Gora Greider, secretario de redacción del diario sueco Dala Demokraten, establece un lazo entre el orden actual del mundo y las influencias ejercidas en el seno de Bilderberg desde hace 50 años. Según Greider, Bilderberg contribuyó “a instaurar el tipo de capitalismo que conocemos hoy y a solidarizar entre sí a las principales elites mundiales del ámbito de los negocios. David Rockefeller, dueño del Chase Manhattan Bank, fundador de la Comisión Trilateral –es decir el brazo político de Bilderberg-, participó de todas las reuniones del grupo desde su fundación en 1954. A él se le debe la mejor definición escondida de los círculos como Bilderberg. En la edición del primero de febrero de 1999, Rockefeller declaró a Newsweek International: “Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo”.

El esquema de sus reuniones, celebradas cada año en un lugar diferente del mundo no varía: son ultra secretas, protegidas por un imponente ballet masculino de los servicios secretos, con la asistencia de lo más destacado que existe en los círculos de las finanzas y la política. En una de las últimas cumbres, organizada en Francia, entre los más de 100 “global leaders” que asistieron estaban el número dos del Pentágono, Paul Wolfowitz, Richard Perle, uno de los inevitables ex consejero de Seguridad de George Bush y arma política de disuasión frente a los enemigos de la ofensiva militar en Irak, Dominique de Villepin, el ministro francés de Relaciones Exteriores, el ex presidente francés y actual presidente de la Convención Europea, Valery Giscard d’Estaing; John Bolton, subsecretario de Estado Norteamericano encargado de las armas y la seguridad nacional, una galería de presidentes de grupos multinacionales Thales, Axa, Nokia, Daimler-Chrysler, Novartis-, gobernadores de bancos centrales, el Rey de España, los primeros ministros de Dinamarca y Portugal, el juez antiterrorista Jean Louis Bruguière, miembros de institutos de estudios estratégicos internacionales y un puñado de periodistas que aceptan la ley del silencio, de Financial Times, The Economist, Newsweek o La Repubblica. Durante tres días, la crema mundial discutió sobre la guerra de Irak, la lucha contra el terrorismo, la caída del dólar. Cada participante se compromete a “ser franco dentro del grupo” y a mantener en absoluto secreto el contenido de las discusiones. “La franqueza es la regla de juego”, comenta el belga Etienne Davignon, presidente del comité de organización del grupo de Bilderberg, para quien “si Bilderberg es un éxito se debe a que nadie molesta a nadie, a que cada participante juzga útil escuchar una cosa distinta de la que está acostumbrado a oír. La gente sabe que acá no hay micrófonos y que no se van a ir con las manos vacías”.
Según reveló parcialmente el comisario europeo Pascal Lamy, “los enfrentamientos entre franceses y norteamericanos a propósito de la guerra de Irak fueron intensos”. Un asiduo concurrente a las reuniones de Bilderberg explica: “Acá se puede ir al fondo de las cosas, se habla de geopolítica, de estrategia”. Desde luego, también se trabaja “cuerpo a cuerpo” para orientar los comportamientos de las redes de influencia. El Corporate European Observatory, uno de los grupos de estudios más importantes sobre las políticas liberales, destaca en un libro publicado en 2000 que si bien Bilderberg no decide nada de manera “formal”, si llega a “plasmar” un consenso entre las elites de la política, de la economía y de los medios de comunicación. Geoffrey Gueuns, sociólogo belga de la Universidad de Louvain y autor de una investigación sobre el poder de estos clubes (“Todos los poderes confundidos”), afirma que Bilderberg ilustra el “pacto estructural entre la elite de los negocios, la elite política y la de los medios de comunicación”. James P. Trucker, un norteamericano perteneciente a la derecha dura, es uno de los asiduos críticos de Bilderberg. Según él y otros detractores, en 1973 Bilderberg sirvió para aumentar el precio del petróleo en un 400 por ciento, Kissinger preparó en su seno la guerra de Yom Kippur (Israel contra Egipto y Siria), Margaret Thatcher obtuvo allí el visto bueno de la elite para ser la primera ministra debido a su oposición al euro, la moneda única europea (que en realidad, surgió más de 20 años después), Clinton consiguió la corona para ser Presidente de los EEUU y, en 2002, Donald Rumsfeld elaboró la estrategia de intervención en Irak. “Es absurdo, un fantasma. La idea de un cenáculo entre amos del mundo es falsa”, alega Etienne Davignon. Con todo, es lícito contestar que algo ocurre. La tendencia ideológica de Bilderberg es clara: sólo para blancos, una suerte de “núcleo” del mundo occidental compuesto en sus dos terceras partes por anglosajones que nunca se ha abierto a otros sectores del mundo.

Pero no es el único centro de influencias subterráneas. El segundo es la Comisión Trilateral, creada en 1973 por los miembros de Bilderberg. Pero también está el Comité de los 300, la Round Table, el Club de Roma., el CFR, Council of Foreign Relations, el Bohemian Club, el Skull and Bones. Casi todos los núcleos poseen características comunes –el secreto y los intercambios entre las finanzas y la política-, y un fundador o iniciador que los liga a todos: Rockefeller. El Comité de los 300 fue fundado en 1729 para asociar al sistema bancario mundial con los representantes de las naciones occidentales, la Round Table fue fundada en 1891 con propósitos similares; el CFR, Council of Foreign Relations, es una emanación de la Round Table lanzada en 19821. El CFR se presenta como un centro de investigaciones sobre las relaciones internacionales y organiza seminarios cerrados a muy alto nivel. En un informe anual de 1992, el CFR acota: “En el curso de todas las reuniones, la regla del Consejo es la no-atribución aplicada. Ello garantiza que los participantes puedan hablar abiertamente sin que, más tarde, otros participantes relaten las declaraciones.

Impulsada por David Rockefeller y Zbigniew Brzezinsky, la Comisión Trilateral vio la luz en 1973. A diferencia de Bilderberg, la Trilateral organiza encuentros a los que invita a personalidades de Oriente, concretamente Japón. Esta organización agrupa a más de 200 personas oriundas de las elites industriales y económicas de EEUU, Japón y Europa Occidental. Se la considera el “brazo político” de Bilderberg porque sus reuniones se acompañan de cierta publicidad. Existe una presencia “cruzada” y permanente entre quienes asisten a las reuniones del Club de Roma, de la Comisión Trilateral y del Council of Foreign Relations.

Sin duda, el más notorio de esos cenáculos es el Bohemian Club, cuyo lanzamiento data de 1879. El Bohemian propone una suerte de “retiros festivos” durante los cuales los participantes, los dos presidentes Bush, Kissinger, Colin Powell, deben mostrar sus talentos escondidos de músicos, actores o cómicos. Las mujeres y los periodistas están proscritos. El Bohemian Club organiza “seminarios” en California invitando a millonarios norteamericanos y a personas provenientes de 12 países. Cincuenta de sus miembros son directores de alguna de las 1000 compañías que figuran en la lista de la revista Fortune, funcionarios del gobierno o consejeros de mucho peso. “Weaving spiders not come here”, dice la divisa del Club. Una serie de investigaciones indican que el proyecto Manhattan, la piedra piramidal de la bomba nuclear lanzada en Hiroshima, fue concebida entre sus muros en 1942. Todos los grandes industriales, financistas y políticos norteamericanos pasaron por esos seminarios. Aunque oficialmente la cumbre tiene por objeto celebrar “el espíritu bohemio”, lo que ocurre allí adentro suele escapar a la razón. Además de las representaciones teatrales o musicales de los invitados, sus miembros inician las sesiones con un espectáculo denominado “la incineración de las preocupaciones”, un rito durante el cual se incendia una lechuza de dos metros. El Bohemian Club suscita aún hoy muchos interrogantes debido a las denuncias sobre prácticas satánicas, violaciones y cultos extraños que se practican.

El Skull and Bones funciona con un esquema similar. Es una orden selecta constituída por los miembros de las familias más poderosas del sistema norteamericano. George W. Bush fue uno de los primeros en reconocer que formaba parte de esta curiosa institución que ha ejercido una influencia considerable dentro de EEUU. Según Anthony Sutton, autor de una investigación sobre Skull and Bones (“La red secreta norteamericana”), la orden ha ejercido una “cadena de influencias a la vez verticales y horizontales”, particularmente dentro del sector bancario y financiero de los EEUU.

Bilderberg, el Bohemian Club, la Comisión Trilateral, el Club de Roma, tal vez no constituyan organizaciones o grupos cuya meta consiste en organizar un complot mundial pero si aparecen como círculos donde el gran poder negocia las políticas globales a la sombra de los debates públicos y de la democracia.
Gran parte de la centralización del poder que se está llevando actualmente a cabo en el mundo puede atribuirse a los acuerdos del grupo Bilderberg. “No establecen la política mundial”, en opinión de Denis Healy, uno de los fundadores de Bilderberg, “sino simplemente debaten la línea de la política a seguir con las personas que la hacen realidad”.
Según una fuente del grupo, “los acontecimientos mundiales no ocurren por casualidad: están pensados para que sucedan…y la mayoría de lo que sucede está dirigido por los pocos que manejan el poder”.
Todas las instituciones europeas que han formado la unidad del Viejo Continente, desde la Comunidad Europea del Carbón y del Acero o el EURATOM, hasta la Comunidad Europea, fueron concebidas, diseñadas y convertidas en realidad dentro del grupo Bilderberg.

Desde 1954, los bilderbergers representan a la elite y la riqueza de todas las naciones occidentales –financieros, industriales, banqueros, políticos, líderes de corporaciones multinacionales, presidentes, primeros ministros, ministros de Finanzas, secretarios de Estado, representantes del Banco Mundial, la OMC y el FMI, ejecutivos de los medios de comunicación, y líderes militares- un gobierno en la sombra que se reúne en secreto para debatir y alcanzar un consenso sobre la estrategia global. Todos los presidentes americanos desde Eisenhower han pertenecido al Club.
También Tony Blair, así como la mayoría de los miembros principales de los gobiernos ingleses; el ex primer ministro galo Lionel Jospin; Romano Prodi, ex presidente de la Comisión Europea; Mario Monti, comisario europeo; Jean Claude Trichet, gobernador del Banco Central Europeo; James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial; Rodrigo Rato, director gerente del FMI; Javier Solana, alto representante de la UE para la Política Exterior, ex secretario general de la OTAN; George Robertson, ex secretario general de la OTAN; José M. Durao Barroso, presidente de la Comunidad Europea, ex primer ministro portugués…(la lista continúa, ya verán más adelante).
Kofi Annan está casado con una hija del principal mecenas de Bilderberg. Eso significa que Annan es sospechoso? Significa como mínimo, que cuenta con la aprobación de una importante parte del establishment norteamericano. Kofi Annan fue nombrado directamente por Bill Clinton, quién también ha participado en las reuniones de Bilderberg y la Comisión Trilateral.

¿Cuál es el objetivo, para qué se juntan? Si bien podría presumirse que el objetivo de las reuniones del Club de Bilderberg es, principalmente, hacer una buena agenda de teléfonos para pedir oportunos favores, a los políticos concurrentes, quienes se sienten en su salsa rodeados de tanta elegancia, poder y dinero y que los promotores aprovecharán, en su momento, dando un telefonazo cuando lo necesiten, la cuestión real, muy probablemente, trascienda esta finalidad; el funcionamiento del sistema indica que los números finales de los balances de los bancos y las corporaciones, los flujos financieros y los patrimonios de las familias privilegiadas, dinastías y magnates y hasta los paraísos fiscales, dependen, centralmente, del resultado de opciones políticas concretas e incluso de intervenciones militares o acciones represivas violentas.
El poder y el dinero son argumentos mas que suficientes para esconder lo que se quiere, el inmenso bienestar que gozan unos pocos, puede sufrir enormes modificaciones con el conocimiento abierto de las decisiones que surgen de estos foros y que deberían tomarse en democracia. Cuando una pequeña elite, con semejante acumulación de poder y riqueza se reúne a deliberar, no debe hacerse con el hermetismo en que acontece, el mundo en su actual figura de miseria y carencias, merece una explicación de lo que ellos tratan. No es necesario ser futurólogo para predecir que lo contrario solo traerá nuevos, más cruentos y frecuentes enfrentamientos y estos no serán ya, entre extremistas o terroristas y gobiernos, sino entre ciudadanos esclarecidos y grupos privilegiados que, lejos de toda convicción democrática, determinan la vida, libertad y derechos de millones.

“Que algunos activistas tengan a Bilderberg en la mira no sorprende a Alasdair Spark, experto en teorías conspirativas.
“La idea de que una camarilla en las sombras está manejando al mundo no es nueva. Por cientos de años la gente ha creído que el mundo es gobernado por un conciliábulo de judíos”, indica.
Y concluye: “¿no debemos esperar que los ricos y poderosos organicen las cosas según su propio interés? Creo que eso se llama capitalismo”. (BBCMundo.com – 1/9/04)

Lo que es bueno para los bancos y los grandes negocios es bueno para el bienestar de la humanidad, así piensan la mayoría de los líderes actuales del mundo Occidental, financieros y estrategas de la política exterior que asisten a Bilderberg y desde ese punto de vista, se reúnen para pulir y reforzar un acuerdo general virtual, que consolide esta ilusión de la globalización, definida bajo sus condiciones.

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